Espectro Estratégico de Marcas

Una marca y su estrategia requieren de la conciliación de un conjunto de puntos tangibles e intangibles distribuidos en un espectro de conceptos que la solidifican. Estos tangibles pueden ser datos, hechos o historia de investigación y los intangibles pueden ser emociones, historias e interpretaciones hechas por el consumidor.

Conciliar los aspectos fácticos y racionales con el aspecto sentimental del consumidor es aportar lo mejor de ambos mundos a la consolidación de una marca y su mensaje, para hacerlo familiar y coherente, pero también sorprendente.

Desde la década de 60, cuando el estratega Stephen King se centró en el consumidor, la forma en que se conciben las marcas se ha revolucionado y reinventado.

El factor del comportamiento humano, cómo una determinada audiencia percibe un determinado servicio y/o producto, y la forma en que la marca está preparada para solucionar los problemas y frustraciones de los consumidores se ha convertido en un aspecto a tener en cuenta.

Especialmente en estos días, la importancia de satisfacer y cumplir con las expectativas del consumidor/cliente es cada vez más urgente. El consumo se basa en cómo las personas se identifican con los valores y mensajes de una determinada marca, ya que lo que consumimos dice mucho de nosotros, incluso se podría decir que “somos lo que consumimos”.

Además, existe una creciente preocupación por responsabilizar a las empresas por acciones no éticas, morales y sociales. La posibilidad de “llamar la atención” sobre las marcas que consumimos nos convierte a los consumidores en actores importantes en su construcción, ya que incidimos en su posicionamiento.

Por lo tanto, la importancia de comprender a nuestra audiencia y satisfacer sus necesidades y perspectivas es alta.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta aspectos más fácticos y racionales que hacen posible la existencia de las marcas y que influyen en su estrategia de posicionamiento. El componente económico y político también permite la existencia de una marca en un contexto inicial, determinando la posibilidad o no de su existencia en el mercado. Y por lo tanto es un factor importante a considerar.

Este es el gran ejercicio que deben hacer las marcas: la conciliación de los dos mundos, alternando fácilmente entre estos diferentes momentos dentro de lo tangible e intangible, es decir, entre el pensamiento más lineal y lógico y el proceso de pensamiento más creativo. Este intento de correlacionar ambos pensamientos, para lograr un plan estratégico efectivo y completo, los lleva a complementarse.

La importancia, hoy en día, de este método de pensamiento es poder conciliar la mirada del consumidor con sus frustraciones y sentimientos, para poder satisfacer sus necesidades, pero sin descuidar nunca el contexto económico, histórico y político, que permite la existencia de la marca, y la eficiencia de un plan estratégico.

tatiana braga, Diseño