Vivimos en una época en la que la línea entre la verdad y las mentiras deliberadas es peligrosamente difusa. Podemos ser inducidos a creer en declaraciones inexistentes, en hechos que nunca ocurrieron. Por lo tanto, nunca antes ha sido tan necesario un periodismo imparcial y riguroso.
Sin periodismo libre e imparcial, no hay democracia. Pero el "cuarto poder" se enfrenta actualmente a desafíos derivados de la creciente proliferación de desinformación que socava la verdad y destruye la confianza en las instituciones y las personas.
Según el informe "Desinformación en redes sociales en el ecosistema mediático digital ibéricoSegún un estudio del Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier), la desinformación en redes sociales en Portugal y España es sistémica y transnacional. La investigación analizó miles de publicaciones falsas sobre la COVID-19, el cambio climático y cuestiones de género, y concluyó que la difusión de la desinformación se lleva a cabo a través de diversos canales portugueses y españoles que comparten contenido idéntico.
El público también siente el crecimiento de este fenómeno. Según el Informe de noticias digitales 2025Publicado por el Instituto Reuters en colaboración con OberCom (en Portugal), los portugueses destacan la , y personalidades en línea (51%), seguido de los políticos nacionales (44%), como las principales amenazas en términos de desinformación.
A esto le sumamos la Inteligencia Artificial, que ha experimentado rápidos avances tecnológicos, y que también está siendo utilizada para contribuir a este escenario donde la verdad deja de jugar el papel principal, ya sea a través de sofisticados... deepfakes Reportajes periodísticos que utilizan gráficos manipulados de redes sociales o videos de presentadores. El objetivo es claro: explotar la credibilidad del periodismo para validar una mentira.
En este ecosistema informativo híbrido, donde coexisten diversos actores, los periodistas se distinguen por adherirse a un riguroso Código de Ética, desmarcándose del ruido potencial. Los periodistas deben contrastar fuentes, respetando así los puntos de vista opuestos y dando cabida a diferentes voces y perspectivas. Las agencias de comunicación también pueden desempeñar un papel crucial posicionándose como fuentes creíbles, fortaleciendo el vínculo necesario entre las organizaciones y el periodismo.
En un escenario donde se cuestiona la verdad, el periodismo es un arma indispensable en la lucha para garantizar que no se pierdan los valores fundamentales de la democracia, que no se difundan mentiras y, con ellas, falsas percepciones que pueden alimentar la desconfianza en pilares fundamentales. En un mundo con crecientes ilusiones y polarización, el rigor ético es, y seguirá siendo, un antídoto resistente para la verdad.
tatiana henriques, Gerente de Comunicación Corporativa