El malo, el villano y el proceso: el periodista, el jefe de prensa y su relación de interdependencia.

En un mundo cada vez más global y exigente, la comunicación se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la sociedad. En este contexto, dos profesionales desempeñan un papel central: el periodista y el asesor de comunicación. Aunque a veces ocupan puestos diferentes, lo cierto es que uno no puede vivir sin el otro. Son dos caras de un mismo ecosistema informativo.

¿Qué significa ser periodista?

Ser periodista implica comprometerse a informar con rigor, veracidad y responsabilidad. La misión del periodista es investigar, verificar los hechos, contextualizar los acontecimientos y traducirlos a un lenguaje claro y accesible para el público.

Más que simplemente transmitir noticias, los periodistas cumplen una función social: contribuir a una sociedad más ilustrada, crítica y participativa. Para ello, necesitan fuentes fiables, acceso a información oportuna y la disposición a cuestionar, analizar y verificar los datos.

Ser periodista, por tanto, significa vivir en una búsqueda constante de la verdad, con ética, independencia y sentido de servicio público.

¿Qué significa ser asesor de comunicaciones?

El asesor de comunicaciones, a su vez, es el profesional responsable de gestionar la imagen y la comunicación de una organización, institución o figura pública. Su función es estructurar los mensajes, preparar el contenido, aclarar dudas y garantizar que la información transmitida sea clara, coherente y estratégica.

A diferencia de un periodista, cuyo enfoque es el interés público, un jefe de prensa trabaja para representar un interés institucional, con un propósito público, social y corporativo. Esto no significa que manipulen; un jefe de prensa sabe que la transparencia y la credibilidad son los mayores activos de cualquier organización.

El responsable de prensa facilita el acceso a la información, organiza entrevistas, prepara comunicados de prensa y está disponible para responder a las solicitudes de los medios. Actúa como puente entre la institución y el periodista, actuando como facilitador y fuente fiable. Para muchos, es un centro de información y conocimiento.

¿Pero tienen una relación de interdependencia?

Lo cierto es que estos profesionales se necesitan unos a otros.

Los periodistas necesitan fuentes organizadas, accesibles y disponibles. Los responsables de prensa, a su vez, necesitan periodistas para garantizar que la información de organizaciones, instituciones, marcas, campañas y acciones llegue al público de forma amplia y legítima.

Cuando esta relación se basa en la confianza, el respeto y la profesionalidad, el resultado es una comunicación más efectiva, clara y útil para la sociedad.

Sin periodistas, la información institucional no tendría el mismo alcance ni escrutinio. Sin responsables de prensa, el acceso a la información sería más lento, fragmentado y, a menudo, menos estructurado.

¿Y qué papel juegan las nuevas tecnologías en esta relación?

Las nuevas tecnologías han transformado profundamente esta relación, o al menos deberían haberlo hecho. Herramientas como WhatsApp han hecho que la comunicación sea más rápida, directa y eficiente. 

Hoy en día, un periodista puede:

  • Aclara una duda en minutos;
  • Confirmar una afirmación en tiempo real;
  • Solicita información adicional de forma sencilla.

A su vez, el asesor puede:

  • Envíe información al instante, de primera mano;
  • Comparta documentos, imágenes, vídeos, fotos y números de teléfono al instante;
  • Mantener una relación más estrecha y continua con los profesionales de los medios de comunicación;
  • Evite hacer una llamada telefónica en un momento inoportuno;
  • evitar seguimiento por  correo electrónico;
  • Facilitar la comunicación entre dos profesionales con objetivos comunes y complementarios;
  • Modernizar y humanizar la relación con los periodistas.

El llamado “ruido” en la comunicación se puede reducir significativamente con el uso adecuado de las nuevas tecnologías.

Además, las herramientas digitales permiten verificar los datos antes de su publicación, evitando errores y fortaleciendo la credibilidad de ambas partes.

El uso de estas tecnologías debe ser equilibrado (durante el horario laboral, siempre que esté justificado y facilite el proceso, siempre que evite contactos telefónicos innecesarios y siempre que sea para uso profesional). 

La tecnología es un medio, no un sustituto del profesionalismo ni de la humanización del proceso; de hecho, puede potenciarlo. Cuando se utiliza de forma consciente y profesional, hace que la comunicación fluya con mayor rapidez, claridad y fluidez.

Ser periodista significa informar con responsabilidad. Ser jefe de prensa significa comunicar de forma estratégica y transparente. Por lo tanto, existe una relación de interdependencia esencial entre ambos para el buen funcionamiento de la sociedad.

En definitiva, periodistas y responsables de prensa comparten un objetivo común: ofrecer información de calidad al público. Y, en la era digital, esta misión requiere diálogo constante, confianza mutua y adaptación a las nuevas herramientas que la tecnología ofrece a la comunicación.

sara ferreira, Consultor Senior de Comunicaciones